La erupción del Kilauea. Episodio #31.
Ver un volcán en erupción es una de las grandes ilusiones de cualquier viajero, algo que soñábamos desde niños y que esperábamos ver, por lo menos, una vez en la vida. Por fin lo hemos conseguido y vamos a contarte cómo fue el episodio #31 de la erupción del Kilauea, el mítico volcán de Hawaii.
Nuestra ruta por Hawaii en 21 días había concluido su estancia en Big Island. En los 9 días que estuvimos en la Isla Grande de Hawaii, el volcán Kilauea dio más muestras de pereza que de actividad volcánica. Una gran frustración viajera y un desplante hacia quienes han recorrido 12.649 kilómetros para conocerte.
Visitamos el Parque Nacional de los Volcanes unos días antes. La actividad volcánica indicaba que la erupción del Kilauea estaba próxima…«maybe tonight» nos decían…
Y allí estuvimos, esperando incansables hasta bien entrada la madrugada, aguardando una señal, un crujido, un mínimo temblor de tierra…pero nada…el episodio #31 de la erupción del Kilauea se hacía de rogar…
Aún así, las imágenes que nos ofrecía el Kilauea eran dignas de guardar en la memoria…

Muy a nuestro pesar tuvimos que continuar nuestra ruta por Hawaii, dejando atrás la posibilidad de ver la erupción del Kilauea en directo y ser posiblemente, sólo posiblemente, el único blog en español que pudiera contarla.
Sin embargo, nuestro tesón y empeño iba a tener su recompensa unos días más tarde…
La erupción del Kilauea ha comenzado… 🔔
Soleada mañana de 22 de Agosto de 2025. Nos encontramos Kaanapali, una de las playas más bonitas de la isla de Maui. Mientras uno se divierte nadando con tortugas y otra toma el sol en una hamaca a resguardo del «controlador de hamacas» de un hotel cercano, la tercera está observando atentamente las cámaras, que ya mostraban actividad en el cráter…

A las 11,45 de la mañana viajábamos en nuestro coche de alquiler en dirección al centro de la isla de Maui, cuando nuestra viajera más pequeña exclamó: ¡ha empezado!.
Cambiamos rápidamente de rumbo y fuimos hacia el aeropuerto, ataviados con nuestro bañador y untados de crema solar hasta las cejas. En el interior del maletero aguardaban nuestras mochilas, preparadas días antes con todo lo necesario para salir corriendo: botas de montaña, ropa de abrigo, frontales, pasaportes y unas gominolas (la alimentación es básica…).
De camino al aeropuerto, los nervios hacían que nuestros temblorosos dedos aporrearan el móvil en busca de los vuelos que nos llevaran de vuelta a Big Island.
Gracias a Hawaiian Airlines, a DiscoverCars y a nuestra pericia viajera…😎, conseguimos el vuelo y el coche de alquiler. Una hora y media más tarde estábamos de vuelta en Kona, y recogíamos nuestro coche para volver al Parque Nacional de los Volcanes.

Estaba ocurriendo… y así lo confirmaba el e-mail del Observatorio de Volcanes de Hawaii, que esperábamos desde hacía días: «El episodio 31 fue precedido por salpicaduras continuas en el respiradero norte, que comenzaron aproximadamente a las 8:30 a. m. y aumentaron en intensidad hasta las 11:45 a. m., cuando comenzaron los desbordamientos de lava.«
De camino al Parque Nacional de los Volcanes 🐾
Durante el vuelo recibimos un nuevo correo del Observatorio (bueno, después, que teníamos el modo avión ✈️): «El episodio 31 de la erupción actual del Halemaʻumaʻu comenzó a las 2:04 p. m. HST el 22 de agosto y actualmente emana desde el respiradero norte.» Esta vez iba a ser verdad…
En nuestras cabezas se repetían los resplandores del Halemaʻumaʻu, un cráter que forma parte de la caldera del Kilauea y hogar de Pele, la Diosa del fuego y los volcanes, en el que habíamos estado unas noches atrás…

Recogimos nuestro Chevrolet Malibu, reservado con DiscoverCars, y paramos en un supermercado (un visto y no visto) para comprar algo de comer…la noche será larga y sólo tenemos golosinas…
Comenzamos a recorrer los 170 kilómetros que separan el Aeropuerto de Kona del Parque Nacional de los Volcanes. Circulando entre volcanes por la «Saddle Road» a 80 Mph llegaríamos en menos de dos horas…hasta que nos paró la policía…👮🏻♀️
- Agente: «Documentación por favor. ¿Sabe usted a qué velocidad iba?« 🐢
- Lewar: «Calculo que a 65 Mph agente» (el límite era de 60 Mph)… 😅
- Agente: «Iba usted a 80 Mph«. 🤬
- Lewar: «Vaya…es que vengo de muy lejos para ver la erupción del Kilauea y…ya sabe agente…».
- Agente: «¿No cree usted que es mejor llegar que tener un accidente?«. 🤓
- Lewar: «Pues va a tener usted razón agente«.
- Agente: «Siga y vaya más despacio«. 🙌 💃 🎉
Acabábamos de vivir los 3 minutos más largos de nuestro viaje a Hawaii… Sigue nuestros consejos para conducir por Hawaii y no tendrás problemas con la autoridad…pero a lo que íbamos… 🌋
Seguro de Viaje para Estados Unidos
Imagina por un momento que te da por meter un dedo en la lava de la erupción del Kilauea…al hospital. Aunque lo mejor de un seguro es no tener que utilizarlo, por si acaso nosotros siempre viajamos tranquilos con Heymondo.
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De nuevo en el Parque Nacional de los Volcanes 🔥
Al entrar de nuevo al Parque Nacional de los Volcanes, nos dirigimos hacia el «Kilauea Military Camp», un antiguo campo de entrenamiento militar. La familia más maja de Hawaii (la mía 😜) nos había soplado que, desde allí, se vería bien la erupción del Kilauea.
Aparcamos en un polvoriento descampado cercano y recorrimos los 200 metros que nos separaban nuestro destino…parecieron 200 kilómetros…
Y, cuando llegamos, allí estaba la erupción del Kilauea en directo. «Oh my God», era la frase que más se escuchaba entre el silencio de quienes por allí pasábamos. Toda una explosión de colores rojos, naranjas y amarillos intensos emanaban desde lo más profundo del cráter Halemaʻumaʻu.

Sin duda, uno de los mejores momentos de cualquier viajero, presenciar el temblor de la Tierra en uno de los momentos más naturales, brutales y primitivos de nuestro planeta. Un sueño cumplido, uno más.
La tarde iba dejando paso a la noche en el Parque Nacional de los Volcanes, pero ninguno de los que estábamos por allí nos movíamos un ápice de nuestros sitios…todos en silencio…escuchando el ligero pero audible estruendo de la Tierra.

Entonces escuchamos a un tipo hawaiiano que estaba apostado junto a nosotros decir, con voz ronca y severa: «this is not the best place to see it»… WTF??? 😱
Así que, en perfecto inglés de Oxford, le pedimos educadamente que explicara dicho comentario… El amable tipo indicó que la erupción del Kilauea tenía un bloqueo en el cráter, algo que no se veía desde hacía muchos años. Una roca había obstruido la salida del magma y, por eso, el flujo de lava salía de lado.
Debíamos ir también a «Devastation Trail», un lugar al este del cráter Halemaʻumaʻu, donde podríamos ver la erupción del Kilauea desde el lateral. Así que nos dimos media vuelta, no sin antes volver a disfrutar de la explosión de color en la oscura noche hawaiana.

«Devastation Trail«, el lugar donde ver la erupción del Kilauea 👀
Unos pocos kilómetros en nuestro coche y llegamos al parking del «Devastation Trail«. ¿Sólo el nombre asusta no?. Pues frontales en la cabeza y a caminar los 20 minutos que nos separan del cráter del volcán a través de un sendero llamado Halema’uma’u Byron Ledge Trail.
Es noche cerrada, y sólo la luz de las estrellas se abre paso entre un manto de profunda oscuridad. No huele a nada. Ni siquiera percibimos ese habitual olor a azufre que recordamos de nuestra subida al Teide en Tenerife, al Volcán Ijen o al Bromo en Indonesia.
Comenzamos a ver el resplandor de la erupción del Kilauea frente a nosotros, sólo interrumpido por las luces de algunos que, como nosotros, decidieron ir a ver el volcán en mitad de la noche.

Durante el camino los nervios aumentan. ¿Será mejor que lo que hemos visto hasta ahora?. Pensamos que era imposible, pero el destino es caprichoso y te reserva lo mejor para el final.
Poco a poco vamos acercándonos al lugar que nos habían indicado. Y entonces lo vimos…una de las fuerzas más impresionantes de la naturaleza justo enfrente de nosotros.
La fuente de lava sale despedida a través de cráter del volcán en una preciosa cortina de fuego y magma. Los pequeños fragmentos de roca fundida atraviesan el cielo, con la fuerza más brutal de la naturaleza y con la delicadeza propia de un baile de luciérnagas en mitad de la noche.

Desde donde estamos se nota el calor que desprenden las fuentes de lava. Estamos cerca y, a la vez, estamos seguros. El calor y el espectáculo de fuego nos hipnotizan varias horas hasta que nos damos cuenta…estamos cansados hasta la extenuación…
Con estas imágenes en la retina, a la 1,35 de la madrugada, nos íbamos a la cama…al coche claro…unos sandwiches de pavo y a dormir…hay que levantarse a las 4 de la mañana para volver a Maui como habíamos salido, en bañador y untados de crema solar hasta las cejas… nuestra ruta por Hawaii en 21 días continúa.
Tras el episodio 31 de la erupción del Kilauea 🌋
Durante la erupción del Kilauea se expulsaron 8.400.000 m3 de lava a un promedio de 185 m3 por segundo. Los flujos de lava cubrieron más del 75 % del fondo de Halemaʻumaʻu, en la parte sur de la caldera del Kīlauea, y continuaron mostrando su incandescencia durante la noche.

Finalmente podemos decir que somos de los pocos, por no decir el único, blog en español que ha presenciado (y contado) el episodio #31 de la erupcíon del Kilauea. Somos privilegiados.
La erupción del Kilauea que hemos presenciado comenzó el 23 de diciembre de 2024 y se ha caracterizado por episodios intermitentes de fuentes de lava, un patrón no visto desde las erupciones de PuʻuʻOʻo entre 1983 y 1986.
Cada episodio suele ocurrir entre 6 y 14 días después del anterior, y puede durar desde unas horas hasta más de una semana. Dicen los que saben, que estas pausas entre episodios se producen por la recarga y presurización de la cámara magmática.
Nos despedimos del Kilauea, un volcán mítico en Hawaii 🤟🏻
«El episodio #31 de la erupción del Kilauea terminó bruscamente a las 2,52 a.m. HST del 23 de agosto, después de 12,6 horas de emisión continua de fuentes de lava, que alcanzaron los 100 metros durante este episodio«. Así rezaba el e-mail que anunciaba el final del episodio #31 de la erupción del Kilauea.

Los volcanes son monumentos al origen de la Tierra, evidencias de que las fuerzas primarias de nuestro planeta siguen todavía vivas. Las erupciones volcánicas nos recuerdan que nuestro planeta está en constante cambio, y que sus apariciones están fuera del control humano.
Por mucho que queramos alterar la faz de la Tierra para adaptarla a nuestras necesidades, seguimos quedándonos asombrados ante el poder, destructivo y creador a partes iguales, de una erupción volcánica.
Los «cabellos de Pele», fragmentos de vidrio volcánico expulsados por el volcán, seguían presentes en la zona. Esperemos que el viento los lleve volando hasta España para recordarnos que, una vez, fuimos testigos de la erupción del Kilauea.
¡Hola! Soy Lewar, fotógrafo y travel blogger. Descubre quiénes somos y viaja con nosotros…

















