Visitar Belén desde Jerusalén
Una vez vistas las maravillas de Jerusalén, nuestro viaje a Israel no estaría completo si no cruzamos a Palestina y visitamos una de las ciudades con más valor histórico y religioso. Seguro que en alguna ocasión te has preguntas cómo ir de Jerusalén a Belén, así que hoy vamos a visitar Belén desde Jerusalén.
Esta pequeña ciudad de Cisjordania se sitúa a unos 9 kilómetros de Jerusalén, en territorio palestino, y es una visita imprescindible si viajas a Israel.
Antes de comenzar nuestra excursión para visitar Belén, te recomendamos que leas nuestros artículos sobre la Ciudad Vieja de Jerusalén y sobre la Vía Dolorosa para tener la mejor información en tu visita a la Ciudad Santa.
Índice
FAQ para saber cómo ir desde Jerusalén a Belén
Para viajar a Jerusalén es importante que lleves una buena guía de viaje. La Guía Lonely Planet de Jerusalén tiene toda la información que necesitas. Es la que nosotros llevamos.
Te dejamos algunas preguntas y respuestas frecuentes para que sepas cómo ir desde Jerusalén a Belén.
¿Se puede visitar Belén desde Jerusalén en un día?
Por supuesto que se puede visitar Belén viajando desde Jerusalén en un sólo día. De hecho, muchas excursiones para ir de Jerusalén a Belén van y vuelven en el mismo día.
¿A qué distancia está Belén desde Jerusalén?
La distancia para ir desde Jerusalén a Belén es de tan sólo 9 kilómetros, por lo que se tarda poco tiempo en llegar de una ciudad a otra.
¿Puedo ir a Belén desde Jerusalén en transporte público?
Para ir desde Jerusalén a Belén en transporte público, deberás tomar el autobús nº 21 que sale desde la Puerta de Damasco, o el nº 234 que sale desde la estación HaNevi’im Terminal. Ambos te dejan en el «checkpoint» de Belén.
¿Qué necesito para cruzar el «checkpoint» para llegar a Belén?
Cruzar el «checkpoint» para ir desde Jerusalén hasta Belén es sencillo, pero tendrás que llevar tu pasaporte en regla y mostrarlo a los soldados.
Cómo llegar a Belén desde Jerusalén
Dada la cercanía de ambas ciudades, es bastante fácil visitar Belén.
Actualmente la ciudad está controlada por la Autoridad Palestina desde 1995, y se encuentra rodeada por muros de gran altura que la separan de los territorios controlados por Israel. Por ello, dependiendo de la forma en la que elijamos ir a Belén, deberemos pasar los controles de seguridad para poder acceder el interior de la ciudad.
Para visitar Belén puedes elegir varias opciones:
Excursión Organizada
Se trata de la opción más cómoda si te gusta tenerlo todo controlado. Existen diferentes agencias son las que podrás llegar a Belén desde Jerusalén y hacer un tour guiado por la ciudad. Una opción es esta excursión a Belén desde Jerusalén y evitas tener que contratarla desde allí.
Autobús Público
El autobús público nº 21 sale desde la estación que hay al lado de la Puerta de Damasco y va hasta la Iglesia de la Natividad. Este autobús hace una parada en el puesto de control donde los soldados israelíes te solicitarán la documentación.
Taxi
No podrás ir a Belén desde Jerusalén en taxi ya que éstos no están autorizados a ir hasta allí. La única opción es llegar al puesto de control de la zona israelí, cruzar a pie y contratar otro taxi para llegar hasta Belén.
Coche de Alquiler
Probablemente la compañía de alquiler de coches no te permitirá viajar a Cisjordania y, desde luego, el seguro no te cubrirá, por lo que no es una opción recomendable.
Por Libre
También puedes ir a Belén desde Jerusalén por libre. Para ello, tendrás que coger el autobús público nº 234 que sale desde la estación HaNevi’im Terminal te llevará directo al “checkpoint” que da acceso a Belén.
Visitar Belén por libre
Porque para nosotros viajar no es sólo verlo sino que también vivirlo, elegimos la última opción para llegar a Belén desde Jerusalén.
Te recomendamos que consultes en la página o la App de Moovit las rutas y los horarios de los autobuses. Los autobuses a Belén salen cada media hora.
Cogemos el autobús nº 234 y en unos 25 minutos de trayecto el autobús te deja en el puesto de control que da entrada a la ciudad de Belén.
El proceso de entrada no fue complicado pero sí impactante. Estás cruzando un puesto de control custodiado por soldados armados hasta los dientes para llegar a uno de los territorios más conflictivos del siglo XX. Estás cruzando lo que algunos llaman “el muro de la vergüenza”.
Verificados nuestros pasaportes, entramos en Bethelehem, entramos en Cisjordania, entramos en Palestina.
La primera impresión del llamado «Muro de la Vergüenza» nos impacta con sus graffitis en nombre de la Paz, pero esto lo visitaremos más adelante.
Allí tendremos que coger un taxi que nos lleve hasta la ciudad. Pero por eso no te preocupes, hay decenas de taxistas dispuestos a ello.
Tendrás que regatear con ellos ya que el precio que te piden es elevado. Pueden comenzar hasta por 150 shekels y seguramente acabes yendo por menos de 30, así que remángate y a pelear.
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Visitar Belén con un Tour Organizado
Si no quieres preocuparte por nada, y únicamente quieres disfrutar de cada destino, también puedes ir desde Jerusalén a Belén mediante tours organizados por diferentes agencias.
Ten en cuenta que el standard de puntualidad en estas excursiones no es el europeo, así que simplemente relájate y disfruta de ellas sin prisas. Aquí te dejamos algunas de las mejor valoradas por los viajeros:
Qué visitar en Belén
Belén es muy diferente a lo que habrás visto anteriormente en Jerusalén. Para nosotros es diferente al resto de ciudades árabes que hemos conocido, siendo bastante más sobria y sencilla.
Normalmente el taxi te dejará en la plaza principal, Manger Square, donde se encuentra la Oficina de Turismo, y donde podrás encontrar información para visitar Belén y para recorrer otros puntos de Palestina. Además, para recordarte donde estás, podrás encontrar carteles que te muestran la evolución de los territorios ocupados de Palestina.
Como lo que vamos a ver se encuentra más cerca de la Historia que de la política, nos vamos caminando a recorrer la ciudad.
Y recorrer la ciudad es observar un sinfín de puestos callejeros de comida, tiendas con artilugios de todo tipo, mercaderes ambulantes y comerciantes ávidos de encontrar turistas incautos. Un bazar viviente aunque con menos glamour que en otras ciudades árabes.
La Basílica de la Natividad
Después de vagar sin rumbo por la ciudad, llegamos al plato fuerte de nuestra visita, la Basílica de la Natividad. Esta iglesia fue construida sobre la cueva donde, según las Escrituras, se encuentra el punto exacto en el que estaba el Portal de Belén y en el que nació Jesús de Nazaret.
Los nervios del momento te invaden, ¿de verdad estamos a punto de entrar en el Portal de Belén?
La primera sorpresa que nos llevamos es la sencillez, humildad y sobriedad de la Basílica. De estilo paleocristiano, actualmente es custodiada por la Iglesia Católica, la Iglesia Ortodoxa y la Iglesia Apostólica Armenia.
La misma entrada ya nos llama la atención pues, lejos de mostrarse con el lujo escultórico de algunas iglesias y catedrales, nos encontramos con una pequeña y sencilla puerta de piedra por la que tendrás que pasar agachado.
Algunos dicen que esta pequeña entrada se hizo así para obligar al visitante a agacharse ante Dios, mientras que otros creen que se hizo tan pequeña para impedir que la iglesia se profanase entrando a caballo.
Dentro del templo encontramos una nave romana con dos dobles filas de antiguas columnas corintias sosteniendo el templo. Una sencilla bóveda de maderos entrelazados pone techo a la estancia.
El gran iconostasio dorado y una gran colección de lámparas que iluminan las cinco naves y que enmarcan el altar con la imagen de la Virgen y el Niño son los otros elementos decorativos de la Basílica.
Dentro se encuentran las marcas que dejó la Virgen en la pared para sostener el templo en unos de los numerosos terremotos que sufrió la zona.
Y llega el momento esperado, el de bajar a la cueva en la que, según las Escrituras, nació Jesús de Nazaret.
Sabemos cuál es el lugar por la cola de fieles que se agolpan. A ambos lados del ábside, unas serpenteantes escaleras de piedra gastada nos conducen al lugar donde nació Jesús.
Bajo un manto rojo y dorado, una estrella de plata de 14 puntas incrustada en mármol y custodiada por preciosas lámparas marca el lugar exacto en el que nació Jesús. Únicamente unos segundos son suficientes para sentir toda la emoción del momento. Además tienes a diez personas detrás pidiendo paso…
La estrella, que data de 1717, tiene una inscripción que dice: «Hic de Virgine Maria Jesus Christus natus est», que significa «Aquí la Vírgen María dio a Luz a Jesucristo».
Para hacernos una idea de la tensión que si vive en la custodia de la Basílica, seis de las lámparas pertenecen a la iglesia griega, cinco a la armenia y cuatro a la católica romana.
A su lado se encuentra el pesebre, donde la Virgen acostó al Jesús y donde se encontraban la mula y el buey.
Muy próximo al presbiterio se puede visitar el Pozo de los Reyes Magos, una cisterna donde se reflejó la luz de la estrella que guiaba a los reyes al lugar donde había nacido Jesús.
Dentro de la Basílica de la Natividad también podrás visitar:
- Gruta de San José. Una pequeña capilla en la que se conservan restos de entre los siglos I y II que demuestra que estas grutas fueron utilizadas en tiempos de Jesús.
- Gruta de los Inocentes. Pequeña gruta que conmemora a los Inocentes que perdieron la vida en la matanza ordenada por Herodes I el Grande para impedir el nacimiento de Jesús.
- Gruta de San Jerónimo. Bajo la Iglesia de Santa Catalina y conectada por los túneles a las anteriores cuevas, llegamos a la Gruta de San Jerónimo.
Desde luego, visitar Belén es sinónimo de visitar la Iglesia de la Natividad, uno de los lugares imprescindibles que ver en Belén y en Israel.
Seguro de Viaje para Jerusalén
Antes de salir de casa es importante contratar un buen seguro de viaje, con el que puedas viajar tranquilo y que esté adaptado a las necesidades que vayas a tener en cada destino.
Lo mejor de un seguro es no tener que utilizarlo pero, por si acaso, nosotros siempre viajamos tranquilos con Seguros IATI.
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Iglesia de Santa Catalina
Para terminar la visita te recomendamos que pases a la Iglesia de Santa Catalina, que se encuentra anexa a la Basílica y que cuenta con un bonito claustro y unas curiosas cuevas similares a las de la Basílica de la Natividad.
Esta es la iglesia donde el patriarca latino de Jerusalén celebra la misa de medianoche en la víspera de Navidad desde 1852.
Gruta de la Leche
Una vez terminada la visita, y a sólo 5 minutos caminando, te recomendamos que vayas a la Gruta de la Leche.
Según la tradición, fue en este pequeño templo en el que la Sagrada Familia se detuvo para amamantar a Jesús cuando huía a Egipto, donde cayó una gota de leche de la Virgen. A ella acuden cientos de mujeres con el fin de mejorar su fertilidad.
Campo de los Pastores
Y para terminar nuestra visita a Belén, acudimos al lugar donde los pastores recibieron la visita del Ángel anunciador que les comunicó el nacimiento de Jesús. Se encuentra a unos dos kilómetros de la Gruta de la Leche y se conoce como El Campo de los Pastores.
En esas grutas vivían los pastores con sus animales y hoy en día se utilizan como capillas.
Volvimos sobre nuestros pasos hacia la Manger Square para coger el taxi que nos llevaría al “checkpoint”. Al llegar tuvimos un rato para recorrer partes del Muro en el que hay numerosas pintadas que nos recuerdan la importancia de la Paz en tiempos revueltos.
Esperamos que hayas disfrutado de tu excursión para ir a Belén desde Jerusalén y que hayas apreciado todas las cosas que ver en esta pequeña ciudad con una gran Historia.
Y antes de viajar a Jerusalén…
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Muchísimas gracias. La verdad es que el post ha sido de gran utilidad a la hora de ir a Israel, concretamente Jerusalén. Lo recomendaremos sin duda. Un saludo. 😘
Muchísimas gracias Natalia. Nos alegra que te gustara Jerusalén. Comentarios como este son los que nos animan a seguir escribiendo. Un abrazo!