Asturias, España

Pozo Sotón: Un paseo por las entrañas de la Tierra

Pozo Sotón

Asturias es conocida por sus playas, por sus montañas, por sus rutas de senderismo y por su gastronomía, pero nadie podía imaginar que una de sus visitas más impactantes se encuentra en las mismísimas entrañas de la Tierra. Declarado Patrimonio Industrial de España, hoy visitamos una mina interior de carbón, hoy visitamos el Pozo Sotón.

Entre las localidades asturianas de El Entrego y Sotrondio, en el Concejo de San Martín del Rey Aurelio, se encuentra el Pozo Sotón, una explotación minera propiedad de HUNOSA que estuvo en activo hasta finales del año 2014 y de la que se extraía el preciado carbón asturiano.

Planifica tu visita al Pozo Sotón

Puedes realizar las reservas en la Web Oficial del Pozo Sotón. Podrás realizar una visita sólo al exterior, una visita corta a las galerías y una visita larga que incluye todo y que es la que nosotros hicimos.

La duración de la visita larga es de unas 4 horas y caminarás aproximadamente 5 kilómetros a través de las galerías.

Te sorprenderá que no te ponga fotos del interior, pero no se pueden meter cámaras ni móviles, así que no hay reportaje gráfico.

El precio es de 48 euros por persona y no suele haber grupos de más de 10 personas, lo que hace la visita mucho más personal.

Historia del Pozo Sotón

Sería en el año 1792 cuando un ingeniero de Carlos IV evidenció la existencia de yacimientos de carbón en esta zona de la cuenca minera asturiana, aunque hubo que esperar hasta mediados del siglo XIX para comenzar a explotar el carbón de la zona a través de la Compañía Cantábrica de Santa Ana.

Además de disponer de la materia prima necesaria, el carbón, las minas de Santa Ana contaban por aquel entonces con dos aspectos esenciales para una explotación minera de le época:

  • Un medio de transporte, el cual era necesario para desplazar al carbón extraído de la mina, que se podía realizar a través del ferrocarril Langreo-Gijón.
  • Una demanda de carbón elevada que, por aquella época, se focalizó en la sociedad Duro y Compañía que en 1859 abrió un horno en el cercano concejo de Langreo y, por lo tanto, tenía necesidad del preciado mineral.

En el año 1900, Duro y Compañía pasa a denominarse Sociedad Metalúrgica Duro Felguera, S.A, y en 1920 ya se había convertido en la principal empresa carbonera del España. Posteriormente decide adquirir las minas de Santa Ana para, además de contar con los hornos, hacerse con la extracción del mineral e integrar así toda la cadena.

Entre 1917 y 1922 se produce el nacimiento del Pozo Sotón, para cuya creación fue necesario incluso desplazar el curso del Río Nalón. La decisión de su construcción se atribuye a Duro Felguera y, en el transcurso del siglo XX, fue objeto de ampliaciones hasta convertirse en lo que conocemos hoy.

En 1967, en una época de declive de las explotaciones mineras, Duro Felguera y otras compañías mineras deciden transferir todo el negocio del carbón a la empresa estatal Hulleras del Norte, S.A, que hoy conocemos como HUNOSA.

Visita al Exterior del Pozo Sotón

Son las 8 de la mañana de un 2 de enero y el termómetro no supera los 0 grados. Hay que estar loco para plantarse en una explotación minera en tales circunstancias. Nada hace indicar que será una de las visitas que más recordaremos.

Nos reciben varias personas que, por su aspecto (les rozas y te haces daño de lo fuertes que están) son mineros. Nos invitan a ir a un vestuario donde nos ponemos guapos: unos calzoncillos, una camiseta, un mono de minero, botas de seguridad y unos guantes. Te preguntas: ¿no vale con mi ropa?. Pues no, no vale, te cambias y punto.

Salimos de esa guisa y nos dan una charla de seguridad, con las correspondientes bromas acerca de la cantidad de visitantes que no han salido de la mina, lo que te produce una sonrisa nerviosa.

Terminada la charla, te plantan un casco con esa lucecita de minero que siempre nos ha gustado y un auto-rescatador, que es un elemento de protección individual que se lleva en el cinturón y que sirve para poder respirar en caso de que haya un escape de gases que haga el ambiente irrespirable. Ah, y te enseñan a usarlo claro.

Muy importante, y bromas aparte, para esta gente tu seguridad es lo primero y la sensación que transmiten es de control absoluto.

Sala de máquinas

Una vez ataviados y seguros, visitamos una de las zonas más importantes del pozo minero, la sala de máquinas. En ella controlan todo lo relativo a la explotación minera y a su seguridad: ventilación, posibles inundaciones etc.

Y, sobre todo, controlan los compresores y las máquinas de extracción de polea que, básicamente, son las encargadas de mover los cables de los castilletes para subir y bajar las jaulas a las distintas plantas de la mina. Entonces miras al operario que se encarga de que bajes y subas sano y salvo y piensas…jefe, vamos a llevarnos bien eh ??

Castilletes y Reter

Quizá la parte más interesante del exterior de la mina es la plaza central, donde se encuentran los dos castilletes y el reter que los envuelve.

Para los profanos, un castillete es una estructura, normalmente una torre metálica, que acompaña a toda mina interior y que sirve para soportar las poleas a una altura suficiente para poder maniobrar las jaulas que ascienden y descienden por el pozo vertical.

En el caso del Pozo Sotón, existen dos castilletes de unos 33 metros, lo que los hace únicos en todo el valle minero y en toda Asturias.

Por su parte, el reter es una estructura metálica que envuelve los dos castilletes y que también es difícil de ver en una explotación minera. En este caso, el reter alberga una zona de clasificación de los carbones extraídos para posteriormente ser almacenados.

Visita al Interior del Pozo Sotón

Y comienza lo bueno, bajamos a las galerías.

Casi sin haber empezado, llegamos a uno de los puntos fuertes de la visita, ya que tienes que meterte en «la jaula». Cerrada la verja con un chirrido ensordecedor, comienza a bajar rápidamente hasta la planta 8 que se encuentra a nada menos que 382,25 metros de profundidad.

Una vez abren la jaula, te encuentras de bruces con una galería minera que impresiona sólo de verla. Ya no hay vuelta atrás.

Por cierto, la temperatura es ideal y la humedad bastante alta.

La Chimenea «La Jota»

Unos metros de camino y te encuentras con una de las experiencias mas divertidas e impactantes de la vista: la chimenea «La Jota».

En realidad ellos te enseñarán un pequeño agujero en el suelo y piensas: no entro. Pero tranquilo, sí entras.

Así pues, accedes a un pozo inclinado de unos 100 metros de largo que une las plantas 8 y 9 de la mina y que cuenta con una sección que no llega al un metro cuadrado y una inclinación media de 43 grados. En su día funcionó como salida de emergencia. Asimismo, cuenta con varios tramos en los que debes descender verticalmente apoyándote en los maderos con los que se construyó.

Una vez en la chimenea, tendrás que arrastrarte e ir descendiendo poco a poco hasta la planta 9 si bien, en mitad del recorrido, te paran y te cuentan la historia de «La Jota». Además, apagamos todas las luces para sentir lo que sentía el minero: toda una experiencia.

Si te da un poco de miedo meterte en «La Jota», existe una forma de bajar a la planta 9 si necesidad de pasar por ella. Díselo a algún minero y te llevará por otro camino, pero si no te da claustrofobia es una experiencia inolvidable.

Una vez en la planta 9 las galerías son muy amplias, por lo que podrás caminar erguido y sin ningún agobio. Si están inundadas como era nuestro caso te costará un poco más andar.

Novena Planta

Cerca del embarque de la novena planta, te irán contando todas las labores mineras que se realizan y te darás cuenta de la dureza que todas ellas conllevan. Te enseñarán cómo funcionan los sistemas de comunicación con el exterior a través del teléfono o el genéfono, cuáles son los sistemas de seguridad en el interior, la playa de vías, el sistema de ventilación, el circuito de vuelta de vacío o el vertido de los materiales por lo que llaman el pozo de tierras.

Nos resultó muy curioso ver dos pequeños grifos empotrados en las galerías cerradas, uno en la parte superior y otro en la inferior. Hecha la pregunta, nos indican que se usan para controlar la medición de posibles gases, los más ligeros a través del grifo superior y los más pesados a través del inferior. Espero que aguanten…

Tras un par de kilómetros a través de las galerías accedemos a la zona de explotación del carbón, donde te enseñarán el funcionamiento de una «rozadora» vertical, que hace un ruido de escándalo.

Al final de la galería de la novena planta, comienzas a descender a través de un plano inclinado que cuenta con escaleras metálicas, al final de las cuales alcanzas la planta décima. Estás a una profundidad de unos 556 metros. Espero que el jefe de la Sala de Máquinas no se haya ido a desayunar.

Décima Planta

En este planta, llaman la atención los cuadros metálicos que sostienen las galerías, algunos de ellos completamente retorcidos por la presión que ejerce la tierra sobre ellos. Tal es la presión, que a veces incluso llegan a saltar los anclajes.

Como te decimos, durante el recorrido podrás saber algo más acerca de las labores de la mina, pero no te imaginas que podrás convertirte en ¡minero por un día!. Bueno, en un intento de minero, por lo menos en mi caso.

En una zona de la mina te enseñarán cómo utilizar las barrenas y realizar los agujeros por los que posteriormente se introducen los explosivos para volar la roca y acceder al carbón.

Así pues, coges el martillo de columna para barrenar y, de entrada, te enteras de lo que pesa. Aquello empieza a moverse y hacer un ruido infernal, pero te afanas en introducirlo en la roca para hacer un agujero. Tras un buen rato, y mil calorías consumidas, creo que profundicé 2 milímetros en la roca, pero salí muy orgulloso de mi mismo. Los mineros reían.

Una vez hecho el ridículo, accedes a una estrecha chimenea en la que puedes extraer carbón con la ayuda de un taladro muy grande y muy pesado. Ah, lo que seas capaz de extraer te lo puedes llevar a casa como recuerdo. Como es lógico, tuve que pedir prestada una roca porque lo que yo extraje era del tamaño de una pulga. Los mineros reían.

Una vez terminadas las labores de mini-extracción, te trasladarás en un tren minero muy divertido, que te hará pensar que has terminado tu jornada y que te toca salir de ahí.

El embarque en la jaula se realiza en la planta 10 y se asciende a toda velocidad hasta la superficie. Prueba superada, y de nuevo al frío invierno.

Una de las experiencias más curiosas que puedes realizar y, sobre todo, más realistas. No se trata de una visita guiada por un museo, sino que es un museo en sí mismo. Acompañado por mineros expertos, de los más graciosos y divertidos de Asturias, y que en todo momento se preocupan por tu seguridad y porque disfrutes de la experiencia.

Seguro que cuando hayas terminado la visita, y antes de que las agujetas hagan acto de presencia, te recomendamos que vayas a comer a algunos de los Mejores Restaurantes de Asturias.

Ah, y por cierto, todas nuestras fotografías son originales, nunca compramos imágenes que no sean tomadas por nosotros en nuestros viajes. Las mejores fotografías pueden imprimirse en alta calidad en decenas de productos a través de nuestra página oficial de Fine Art America. Si te gusta alguno, envíanos un correo a [email protected], dinos lo que te interesa, y te haremos llegar un ¡código de descuento!