Europa, Países Bajos

Los Molinos de Viento de Kinderdijk

Los Molinos de Viento de Kinderdijk

Desde tiempos inmemoriales los habitantes de los Países Bajos han luchado de manera incesante contra el avance del mar. Tierras ganadas al mar durante siglos hacen de esta país un icono de la lucha contra la naturaleza. Visitar los Molinos de Viento de Kinderdijk es recordar una parte de su historia.

Historia de los Molinos de Viento de Kinderdijk

Los Molinos de Viento de Holanda (hoy se la conoce como Países Bajos) son una de las estampas más reconocidas y representativas de un país con grandes contrastes. Junto con los molinos de la pequeña localidad de Zaanse Schans, uno de sus máximos exponentes es Kinderdijk.

Toda la tierra que hoy ocupa Kinderdijk se encuentra bajo el nivel del mar. Aunque hoy en día esta tierra puede parecernos algo bucólica, hace cientos de años se encontraba entre turberas pantanosas, ríos salvajes y un mar embravecido.

Para protegerse de las inundaciones y de los embates del mar, los primeros habitantes de Kinderdijk, unidos gracias al Conde Floris V de Holanda, comenzaron a construir diques con técnicas bastante rudimentarias en el siglo XIII.

Sin embargo, estas endebles construcciones no garantizaban que el mar no conquistara el terreno que le habían robado. La deshidratación de la tierra hizo que ésta se hundiera todavía más y, en cambio, se incrementara el nivel del agua en los ríos. Nada hacía presagiar lo que ocurriría después.

Hoy los molinos de viento dominan el paisaje
Hoy los molinos de viento dominan el paisaje

En noviembre de 1421 tuvo lugar el desastre. La inundación de St. Elisabeth destruyó los diques que protegían a la población y provocó la inundación de toda la zona.

Según la leyenda, cuando los supervivientes regresaron a la zona de la inundación, vieron una cuna flotando en el agua, desde la que podía oírse el llanto de un niño. La cuna se mantuvo a flote gracias a un gato que la mantuvo en equilibrio. De aquel episodio proviene el nombre de Kinderdijk, “el dique del niño”.

Tras el desastre, los habitantes de la zona idearon una forma de mantener seca la tierra, evitando así un nuevo desastre natural. Para ello construyeron los molinos de viento que hoy conocemos.

Hoy en día, estos gigantes siguen en pie para garantizar la seguridad de los habitantes de Kinderdijk.

Cómo llegar a los Molinos de Viento de Kinderdijk

La pequeña localidad de Kinderdijk se encuentra al oeste de los Países Bajos. Si estás haciendo un viaje por los Países Bajos, te recomendamos que alquiles un coche. Es una estupenda forma de recorrer el país y la mejor manera de llegar a Kinderdijk.

En coche

Si estás alojado en Ámsterdam, tendrás que viajar hacia el sur unos 96 kilómetros y tardarás en recorrerlos una hora. Si, por el contrario, te alojas en la ciudad de Rotterdam, los molinos se encuentran a tan sólo 24 kilómetros que se recorren en media hora.

Si eliges esta forma de llegar hasta Kinderdijk, o tienes pensado recorrer al país en coche, te recomendamos que alquiles el coche a través de Rentalcars, ya que encuentra los mejores precios entre diferentes proveedores.

Para llegar a la entrada del complejo en el que están situados los molinos tendrás que conducir hasta el final del pueblo. Hay una tienda de souvenirs justo en la entrada.

En el lugar encontrarás un aparcamiento cerca de la entrada que cuesta 9,50 euros por vehículo.

Si viajas en época de alta ocupación, te recomendamos que vayas pronto porque el parking se llena. En caso contrario intenta aparcar en el pueblo. Nosotros lo hicimos sin ningún problema y sin coste. Una vez allí, verás el Centro de Visitantes, que cuenta con la Cafetería Kiderdijk y otra tienda de souvenirs (algo más caros). Desde la terraza del piso superior hay una bonita vista de los molinos.

En autobús

Desde la ciudad de Rotterdam puedes llegar hasta Kinderdijk. Para ello, tendrás que coger la línea 489 que tarda unos 35 minutos en llegar. Hay dos salidas cada hora de lunes a domingo.

Aunque se puede ir en autobús, la parada de autobús de Kinderdijk no está cerca de la entrada de los molinos, por lo que nosotros recomendamos ir en coche.

Seguro de Viaje para Países Bajos

Antes de salir de casa es importante contratar un buen seguro de viaje, con el que puedas viajar tranquilo y que esté adaptado a las necesidades que vayas a tener en cada destino.

Lo mejor de un seguro es no tener que utilizarlo pero, por si acaso, nosotros siempre viajamos tranquilos con Seguros IATI.

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Horarios y Precios

En cuanto a los precios, existen opciones diferentes para visitar los molinos de viento de Kinderdijk.

Existe la opción de visitarlos de manera gratuita, ya que el espacio es abierto y se puede acceder sin problema. No hay que comprar ningún ticket para entrar y puedes hacer todo el recorrido viendo los molinos desde el exterior.

También existe la posibilidad de realizar todo el recorrido de forma gratuita y pagar sólo por la entrada de uno de los molinos, el Museummolen Nederwaard.

Por último, también existe la posibilidad de pagar por las entradas para hacer la visita más completa. Si optas por esta opción, podrás entrar en los museos Museummolen Nederwaard y Museummolen Blokweer, además de realizar un pequeño crucero por el pólder.

Los precios son los siguientes:

  • Adultos: De lunes a viernes 16 euros. Sábados y domingos 18,50 euros
  • Niños entre 4 y 12 años: De lunes a viernes 5,75 euros. Sábados y domingos 6,75 euros
  • Menores de 4 años: Gratis todos los días de la semana

Aquí te dejamos la Web Oficial donde puedes comprar las entradas.

Qué hacer en Kinderdijk

La zona de los Molinos de Viento de Kinderdijk se puede recorrer en un sólo día sin mucho esfuerzo. Aunque merece la pena dedicarle tiempo, con una mañana es suficiente para recorrer todo el lugar.

Aquí te dejamos todas las cosas que puedes hacer en Kinderdijk:

Recorrido por los Molinos de Viento de Kinderdijk

Hoy los famosos molinos de viento de Kinderdijk se alzan sobre los pólderes de Alblasserwaard.

Uno de los Molinos de Viento de Kinderdijk
Uno de los Molinos de Viento de Kinderdijk

En 1997 fueron incluidos dentro de la lista de lugares Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, por la inmensa labor de contribución que hicieron a la tecnología para controlar el agua.

Fueron 20 los molinos de viento que se construyeron en Kinderdijk, y se han conservado tan bien que hoy en día podemos ver 19 de ellos, además de estaciones de bombeo, vías fluviales y compuertas que conforman un inteligente sistema de gestión del agua.

La hilera de molinos al borde del agua es una de las estampas que más recordarás de tu viaje por los Países Bajos.

La estampa más holandesa
La estampa más holandesa

Nosotros recomendamos que visites los molinos de viento de Kinderdijk a pie. El recorrido que nosotros hicimos fue de unos 5 kilómetros y tardamos unas 3 horas ya que puedes parar a hacer fotos y visitar uno de los molinos que se encuentra abierto al público.

También puedes alquilar bicicletas para hacer el recorrido. En la tienda de souvenirs a la entrada del pueblo tienen alquiler de bicicletas. Quizá en algún momento, con el calor y la humedad, los que van en bici pueden darte algo de envidia.

Durante el recorrido te recomendamos que vayas pasando de un dique a otro a través de los puentes que encontrarás, para así poder disfrutar de toda la zona a tu aire.

Visitar los Molinos Museo

Una de las cosas que hacer cuando visites los molinos de viento de Kinderdijk es entrar en el interior de alguno de los molinos que están abiertos al público.

Actualmente dos de los molinos de Kiderdijk están abiertos al público, cada uno con su propia historia.

Los impresionantes aspas de un molino de viento
Los impresionantes aspas de un molino de viento

El Museummolen Nederwaard, construido en 1738 pero conservado en muy buenas condiciones. Este molino estaba habitado por una familia de más de diez hijos, que se las apañaban para convivir en el estrecho interior.

Decenas de fotos en blanco y negro te trasladan a la época en la que estos molineros luchaban contra el agua, mientras escuchas los mecanismos del molino crujir y chirriar con las aspas girando al viento.

El Museummolen Blokweer, que fue construido en 1630 y es el más antiguo de todo Kinderdijk.

Este museo muestra también el molino en funcionamiento y cuenta con una granja con animales que hará las delicias de los más pequeños.

En el interior podrás ver cómo vivían sus antiguos moradores, ya que las habitaciones y estancias se mantienen bastante auténticas. Llama la atención lo pequeños que eran los espacios en los que convivían familias enteras.

En su interior podrás ver los mecanismos que hacen funcionar el molino y, sobre todo, podrás ver las enormes aspas girando sin parar. Todo un espectáculo si vas con niños.

Molinos de Viento en Kinderdijk
Molinos de Viento en Kinderdijk

Alquilar bicicletas

Como ya te hemos contado, una de las formas más cómodas y rápidas de visitar los molinos de viento de Kinderdijk es en bicicleta. A tu llegada podrás ver una tienda de souvenirs en las que se alquilan a precios razonables.

Realizar un crucero por los Molinos de Viento de Kinderdijk

Como todo en Kinderdijk gira en torno al agua, es desde el agua como descubrirás algunos rincones desconocidos. La entrada de pago incluye uno de estos cruceros.

Existen dos cruceros que recorren el polder:

  • El Hopper, que navega por una ruta fija y te lleva a Museummolen Nederwaard y Museummolen Blokweer
  • El Cruiser, que navega durante 30 minutos por el Lage Boezem del Overwaard aunque únicamente lo hace hasta octubre.

Ambos barcos turísticos se cogen en el embarcadero a lo largo de Middelkade.

Visitar la Estación de Bombeo Wisboom

Ubicada en el punto más bajo en Kinderdijk, esta estación de bombeo recopila y traslada el exceso de agua al río De Lek.

En ella se puede ver cómo funcionaba esta estación en el año 1868, cuya sala de máquinas llegaba a bombear hasta 425.000 litros por minuto, cantidad similar a la que son capaces de bombear 8 molinos de viento.

Y, si para cuando acabe el día, todavía tienes ganas de ver cosas, te recomendamos que visites algún pueblo quesero. Tienes Gouda muy cerca y merece una visita.

Además, si te gusta el queso, te recomendamos que leas nuestro artículo sobre el Mercado del Queso de Alkmaar y hagas una visita a esta pequeña ciudad cercana a Ámsterdam.